Reseñas que cuestan
Vuelvo con otro melón, para acabar el año con el avispero bien agitado😅
Llevo una temporada larga viendo ciertos vídeos con mensajes de reivindicación por parte de la comunidad lectora (booktokers, bookstagrammers, etc) y ¡cómo no!, los perjudicados en todo esto, somos los autores autopublicados chiquitos (Anota bien: Chiquitos).
Quien más y quien menos, conoce cuentas de influencers que se dedican a reseñar y recomendar libros. Personas que han sabido crear una comunidad fuerte a su alrededor, hablando sobre libros. Esto ha hecho que las editoriales y algunos autores hayan puesto el foco en ese sistema de promoción para sus productos (Sí, he dicho productos porque, para mi desgracia, los libros son productos de venta).
En poco tiempo —diría que desde la pandemia—, hay ya la friolera de chopocientas cuentas de gente que habla, reseña y cuenta su experiencia vivida a través de las páginas de sus lecturas.
No me voy a meter en el charco de la estupidez de competición anual para ver cuántos libros puede llegar a leer una persona, pero lo haré en otro momento. Tal vez sea el inicio del 2026, para empezar el año calentito😅.
A mí, como a muchos otros del gremio, me contactaron unas pocas bookstagrammers para colaborar. Yo les enviaba el libro (lo hice en físico mientras me lo pude permitir) y ellas se comprometían a hacer una reseña sincera y respetuosa. Lo hicieron, no tengo ninguna queja y muchísimo que agradecerles, la verdad.
El problema surge, en los tiempos actuales, cuando veo que algunas influencers afirman que van a empezar a cobrar—algunas creo que ya lo hacen— por reseñar los libros de los autores. La excusa es que les lleva su tiempo entre leer el libro y preparar el vídeo/reseña. No lo pongo en duda, todo conlleva un esfuerzo. Pero, yo me hago una pregunta:
¿A los autores no nos cuesta nada escribir y crear historias que luego la comunidad reseña y comenta? ¿Acaso un día nos despertamos con la novela ya creada? ¿O también nos lleva nuestro tiempo, esfuerzo y DINERO?
Todos sabemos lo importante que es, en los tiempos digitales que corren, obtener buenas reseñas porque, de esa forma, mantenemos contento al algoritmo (a mí me gusta llamarlo algorrino).
Si el algorrino no está contento o considera que no eres relevante porque los lectores no dejan reseña, te lanza de una patada al cajón del desastre (y eso siendo generoso). Quiere ver movimiento, es un pececillo gordo que no deja de tragar y tragar. Nunca se sacia, nunca se acaba y acabamos siendo esclavos de su tiranía.
A los autopublicados —me voy a centrar en lo que me toca el corazoncito— nos va la vida en tenerlo contento y bien alimentado. Sobre todo, si queremos o pretendemos vivir de nuestra pasión. Esto nos empuja a ser como el hombre orquesta: tocamos todos los instrumento, sin perder el equilibrio.
¿Qué pasa si los que nos ayudan a mover el algorrino, ahora, deciden cobrarnos también por leer nuestras novelas y reseñarlas? Pues, que nos vamos a la soberanísima mierda, para qué lo voy a adornar con palabras bien sonantes.
Estamos jodidos y vendidos. Como siempre, los autores somos el último mono.
Una editorial siempre va a encontrar mejores atajos para no tener que soltar ese dinero. Los autopublicados no tenemos esa opción. Y por eso, seremos los más perjudicados. Es más, me atrevería a decir que hasta muchos dejarán de publicar porque no se van a poder permitir más gastos.
No tengo ningún problema en que la gente gane dinero de su trabajo, yo lo hago. Pero sí tengo muchos problemas con las exigencias de guión, pasándose las normas por el forro porque, sinceramente, si vamos a andar con estas mierdas, yo me pongo la primera en la fila y me ahorro unos eurillos en impuestos.
¿Con esto qué quiero decir? Pues, fácil. Si quieres cobrar por reseñar libros, date de alta como autónomo y paga los impuestos como los pagamos todos. Si no, deja de dar por saco porque, al menos yo, empiezo a estar muy cansada de ver cómo se nos trata como si fuésemos el último mono del tren, cuando somos la maquinaria que mueve todo. Si los autores no creamos historias, los influencer vais a cobrar por reseñar lo que yo os diga (las etiquetas de los champús, por ejemplo).
Para mí, todo esto solo va a acabar explotándonos en la cara de los autores y, como siempre, seremos los más perjudicados. Y todo porque la gente exige sin analizar antes los pros y los contras, sin tener más visión que la de sus propios zapatos.
Parece que estoy en contra de la comunidad lectora y para nada, pero sí tengo problemas con la estupidez humana y, últimamente, abunda demasiado o yo me la encuentro de frente más que antes.
Yo lo tengo claro: No voy a pagar por una reseña. Pago por una corrección, por una ilustración, por un informe de lectura editorial, pero ¿para que alguien valore mis libros?Va a ser que no, señores.
Voy a terminar diciendo que va siendo hora de que los autores perdamos el miedo a exigir un respeto por nuestro trabajo. No somos el último eslabón de la cadena, somos el primero y quien lo vea así es que algo le falla.
Y con esto, os deseo a todos unas felices fiestas y un próspero año nuevo.
Firmado: El Grinch.
Si eres una apasionada de las novelas de romance histórico escocés, o conoces a alguien que las devora, aquí tienes mi serie más ambiciosa dentro de ese género: Tambores de guerra.
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Esto se va de madre. La gente que quiere chupar del esfuerzo ajeno llegó a nuestro gremio y espero que se vayan pronto a las barritas de proteínas o cualquier otra cosa.